Gracias a una inversión de 4,7 millones de euros se renovará no solo la red semafórica, sino también el sistema de control de los vehículos que circulan por el casco urbano. Se trata de dos actuaciones diferentes que se dirigirán desde el área de Servicios Públicos. Una, con un presupuesto de 1,8 millones de euros, permitirá construir una nueva red de telecomunicaciones que conectará cada semáforo con el centro de control de tráfico a través de un sistema de fibra óptica. La segunda, con 2,9 millones, permitirá colocar unos cilindros metálicos bajo el asfalto que ayudarán a los técnicos de Movilidad a medir el número de coches que circulan en cada momento por la vía.
Estas innovaciones tecnológicas se emplearán para evitar atascos en los cruces y mejorar la eficacia del tráfico. El proyecto posibilitará incrustar cilindros de ocho centímetros de diámetro y 20 centímetros de altura en la calzada, que tienen una batería de tres años de duración y que miden la variación del magnetismo terrestre cuando pasa por encima una masa metálica, es decir, un vehículo.
Son capaces de medir tanto el número de coches por metro lineal como el número de vehículos por hora o el tiempo que se determine en un punto concreto. Y vía radio emiten la información al centro de control de tráfico de la calle Albareda.
Además, se colocarán pequeñas cámaras de visión artificial en los semáforos apuntando al suelo, capaces de controlar hasta cuatro carriles a un tiempo, efectuando el mismo trabajo que los cilindros bajo el asfalto. Con los dos sistemas combinados, y la ayuda de la fibra óptica, se podrá vigilar el tráfico. Se necesitarán “hasta seis meses de plazo para colocar esta tecnología en la vía pública”, pero también garantizaron que “estará a pleno rendimiento a finales del 2010″.
Movilidad Urbana empleará estos medidores para estudiar los recorridos más rápidos o más fluidos. Además, a medio plazo podrán utilizarse para informar al conductor vía GPS o a través del móvil. Por otra parte, también se instalarán pantallas informativas en las entradas a la ciudad, como las de las autopistas pero más pequeñas, en las que detallar itinerarios recomendados o puntos conflictivos que pueden estar afectados por obras o incidentes puntuales.
