La compañía estatal TELECOM-Venezuela y la industria cubana Transbit constituirán una empresa mixta (Telecomunicaciones Gran Caribe) para la construcción de un cable submarino de fibra óptica que favorecerá las conexiones entre países de la región.
Este cable, que estará operativo en 2010, unirá la playa de Siboney en Santiago de Cuba con la zona de Camurí en el estado venezolano de Vargas y contará con una vía de restauración entre Cuba y Jamaica. En una segunda fase, existe la posibilidad de enlazar a Nicaragua, Haití y otras naciones del Caribe y América del Sur.
El cable de dos pares de fibra tendrá una extensión de unos 1.552 kilómetros de longitud y una capacidad de 640 gigabytes para soportar más de veinte millones de llamadas simultáneas. También permitirá la transmisión de hasta veintiséis mil canales de televisión y acceso a Internet en banda ancha.
A pesar de ser el primer cable submarino del Caribe, dispondrá de una capacidad diez veces superior a la de todos los cables existentes en la zona con el objetivo de dotar de mejores servicios de telecomunicaciones a pequeños estados caribeños.
