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Inspección proactiva de las conexiones

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En KeyFibre, como expertos en redes de fibra óptica, enfatizan la importancia crucial de una correcta inspección proactiva de las conexiones y la posterior limpieza de las caras finales de los conectores antes de realizar cualquier conexión.

Sabemos que incluso una mota microscópica de polvo o una pequeña huella puede tener un impacto dramático en el rendimiento de la red.

Inspección proactiva de las conexiones

Sin embargo, en incontables oportunidades hemos visto cómo los instaladores de telecomunicaciones, presionados por tiempos ajustados, deciden saltarse este paso aparentemente “innecesario”.

Las justificaciones son siempre las mismas: “los conectores son nuevos, no deberían tener problemas”; “no hay tiempo para inspeccionar cientos de conexiones”; “si hay algún problema ya lo solucionaremos”.

Pero como expertos del sector, podemos asegurar que esta lógica está errada y conduce directo a dolores de cabeza, sobrecostes importantes, e incluso la pérdida de clientes.

La contaminación de las caras finales

Aunque los procesos de fabricación y los materiales para proteger conectores han mejorado mucho, ningún conector está 100% libre de defectos o contaminación tras salir de la fábrica. Siempre es necesaria una buena inspección proactiva de las conexiones.

Problemas como partículas de polvo, arañazos en la zona de contacto o residuos pueden surgir durante la manipulación, transporte o, sencillamente, al retirar las tapas protectoras antes de conectar.

Incluso en ambientes aparentemente “limpios” como un Centro de datos, se generan constantemente minúsculas partículas de polvo que son atraídas electrostáticamente a las caras finales de los conectores.

Una vez que esa contaminación microscópica queda atrapada en la zona de contacto al conectar un par de fibras, es imposible de remover.

El alto impacto de la contaminación

Incluso lo que parece insignificante puede tener un efecto desastroso sobre el funcionamiento de la red. Esas partículas obstaculizan el camino de la señal luminosa, provocando reflejos y absorción de luz. Los residuos, como huellas dactilares, modifican el delicado índice de refracción en la fibra.

Todo esto se traduce en una mayor pérdida de inserción, problemas de reflectancia posterior e interferencia.

Cuando existen arañazos o defectos más graves en las zonas de contacto de los conectores, las pérdidas de señal pueden volverse inmanejables, afectando gravemente la calidad del servicio.

Conclusión y solución

La inspección proactiva de las conexiones de fibra óptica no es un “lujo opcional”, sino una parte integral de cualquier instalación profesional. En KeyFibre, insisten en que la limpieza y la inspección meticulosa de las caras finales de los conectores es esencial para mantener la integridad y el rendimiento de la red.

No subestimar este paso crucial puede ser la diferencia entre una red robusta y fiable, y una llena de problemas y sobrecostos.

Para más información o datos, puedes utilizar nuestro SERVICIO AL LECTOR gratuito, que te pondrá en contacto con la eficiente solución de los expertos de KeyFibre (https://www.keyfibre.com/).

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